El comienzo.
Cuando el ocaso se postra sobre el horizonte
con sus cálidos colores naranjas y marrones
sabemos que es hora de acompañar a esa;
que dejando caer sus espectrales rayos plateados
nos da lugar a dejar el cuerpo en su lívido letargo
terminando así con el ritual lunar,
pero este, no es el fin si no el comienzo...
